Gerard van Dijke: El
mayor problema es la desaceleración económica que se ha
experimentado en los últimos años Boletín de Expertos en Riesgo
Boletín
Número: 24
Navidad 2002 - 2003
ENTREVISTA
Gerard
van Dijke: El mayor problema es la desaceleración
económica que se ha experimentado en los últimos
años
Gerard
van Dijke es director de Marketing de AIS, Aplicaciones
de Inteligencia Artificial. Esta entidad posee un
producto específico para llevar a cabo la gestión
del recobro en caso de impago. En la siguiente entrevista,
Van Dijke nos explica en qué consiste su sistema
y cuáles son los principales problemas de la
recuperación del dinero cuando tiene lugar
la morosidad.
PREGUNTA.-
¿Cómo surge el problema del impago?
RESPUESTA.-
Se pueden distinguir diferentes tipos de impago en
el entorno empresarial: uno de los más comunes
es el denominado impago comercial, que se produce
cuando el cliente no paga por no estar conforme con
la calidad, la entrega o el estado de los productos
o servicios recibidos. Otra variedad es el impago
administrativo, ocasionado por errores o divergencias
entre las condiciones y mercancías solicitadas
respecto a la factura, el albarán de envío
y/o el pedido original. Naturalmente, también
existe el impago derivado de problemas de liquidez
del cliente, que hacen que éste no pueda afrontar
sus compromisos. Y, en el último de los grandes
grupos, están los llamados morosos recalcitrantes,
o profesionales, que no pagan por falta de voluntad
o por vicio, y que aprovechan cualquier muestra de
debilidad por parte del acreedor. Cuando aparece el
problema, el proveedor, que puede ser una entidad
financiera que concedió un crédito a
un cliente o una empresa que le vendió su producto
o servicio a crédito; se ve ante la problemática
de cobrar la deuda lo más eficazmente posible
sin que esto repercuta en la relación comercial
con su cliente.
P.-
¿Cuál es la problemática económica
que ha generado actualmente el problema del impago?
R.-
El mayor problema es la desaceleración económica
que se ha experimentado en los últimos años.
Las suspensiones de pagos y las quiebras han mostrado
una tendencia al alza en esta desaceleración.
Además, la tasa de paro ha aumentado de forma
constante durante el último año. Este
entorno deteriorado ha sido el causante de que se
agrave la situación y se incremente la morosidad.
Por otro lado, en la última década ha
crecido de manera espectacular el volumen de operaciones
a crédito, gracias a una coyuntura económica
favorable y al continuo descenso de los tipos de interés.
El cambio de ciclo económico que estamos viviendo,
unido al alto endeudamiento de empresas y familias,
puede provocar que la morosidad se descontrole a corto
plazo.
P.-
¿En qué consiste el producto que
ha desarrollado su empresa para la gestión
de riesgos y la recuperación de impagados?
R.-
Para poder hacer frente a este importante aumento
de la morosidad, AIS no dispone sólo de herramientas
de predicción de la probabilidad de mora de
una nueva operación o de un cliente nuevo,
sino también de la solución de gestión
de impagados Recovery Strategyâ, que permite
optimizar los costes y el tiempo empleado en lograr
el pago de la deuda. Recovery Strategy es un sistema
experto para la automatización y recomendación
de acciones orientadas a la gestión de cobros.
El sistema se alimenta de toda la
información
disponible de los clientes y contratos a cobrar y
homogeneiza la gestión y seguimiento de los
cobros. El producto incorpora un módulo de
estrategias que permite trasmitir al sistema las acciones
a realizar en función de las características
de la deuda a cobrar y de la política comercial
de la empresa. El motor inteligente se encarga entonces
de analizar cada día a todos los clientes y
de repartir las tareas y avisos según los criterios
deseados.
P.-
¿A quién va dirigido el Recovery
Strategy?
R.-
Recovery Strategy puede utilizarse en cualquier empresa
cuyo departamento financiero tenga en cartera un número
de efectos aplazados suficientemente grande como para
que su control diario sea complejo. El destinatario
es, por tanto, el área financiera y de cobros
de la empresa, aunque la información que gestiona
es interesante también desde el punto de vista
comercial. El objetivo buscado es optimizar la gestión
de los cobros para ahorrar costes, reducir drásticamente
el tiempo medio de cobro y tener una mejor visión
de los clientes y su comportamiento financiero. En
resumen, Recovery Strategy es ideal para cualquier
empresa que quiera mejorar la gestión interna
y mejorar su imagen hacia los clientes.
P.-
¿Cómo se ha pasado del uso de esta
herramienta para entidades financieras a emplearlo
también en las no financieras?
R.-
La cultura del crédito se ha ido extendiendo
a todos los ámbitos empresariales, y esta tendencia
se ha acelerado en los últimos tiempos. Por
otro lado, aunque la información tenga matices
diferentes, la gestión del cobro de una factura
es, esencialmente, similar al seguimiento de una cuota
impagada en un préstamo, por ejemplo; y controlar
que un cliente ha superado su línea de crédito
no es muy diferente a tratar el descubierto de una
cuenta bancaria. La práctica de vender a plazos
se ha extendido entre las empresas como una práctica
empresarial sine qua non durante la última
década. Es parte de una política comercial,
pero si no se controla puede derivar en costes financieros
excesivos. La flexibilidad y la potencia de las estrategias
del sistema experto de Recovery Strategy se adaptan
a esta realidad y facilitan el difícil equilibrio
entre los intereses comerciales y los riesgos financieros.
P.-
¿Cómo se debe gestionar el recobro
cuando se da un caso de impago?
R.-
Es de suma importancia que toda actividad de recobro
(llamadas telefónicas, envío de cartas,
visitas, etc.) se realice siguiendo unas pautas preestablecidas
por la empresa para el departamento de cobros. Estas
pautas, o estrategia, deben indicar qué acciones
efectuar en cada momento y quién debe llevarlas
a cabo. Es importante que las gestiones sean coherentes
y consistentes con las características de la
deuda a cobrar, con las características del
cliente (su comportamiento de pago, su volumen de
facturación, etc.) y con la respuesta que el
cliente tenga a nuestras gestiones. La gestión
debe tener siempre el justo equilibrio entre firmeza
y buen trato, y debe evitarse en cualquier caso la
descoordinación interna, la existencia de impagos
no reclamados y la apariencia de conducta errática.