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Las nuevas incógnitas para Basilea II Ramon Trias
Después del largo periodo de gestación del Nuevo Acuerdo del
Capital, después de críticas, retrasos, consultas y modificaciones;
cuando faltan escasos meses para la aparición del texto definitivo,
la Reserva Federal de EEUU sorprende diciendo que la mayoría de los
bancos estadounidenses no van a sumarse a Basilea II. Teniendo en
cuenta que el BIS siempre ha enfocado Basilea II como el futuro
estándar de la manera de operar de la banca, es lógico preguntarse
qué va a ocurrir ahora. ¿Qué pasa si el sistema financiero más
importante del mundo deja de dar soporte al supuesto estándar
mundial?
La liebre saltó tras una intervención en el congreso de EEUU
el 27 de febrero del vicepresidente de la Fed, Roger Ferguson, en
las que declaraba que sólo las entidades con gran actividad
internacional iban a aplicar el modelo avanzado del IRB (punto clave
de Basilea II). Esto reduce el número a poco más de una decena.
Según Ferguson, las deficiencias de Basilea I no justifican el
desembolso que implica cumplir los requisitos del futuro Nuevo
Acuerdo, por lo que centenares de bancos de EEUU continuarán
operando como hasta ahora.
Al otro lado del océano, las cosas son muy distintas. Parece
claro que Europa no va a dejar de brindar su apoyo a Basilea II. En
muchos países, entre ellos España, la mayoría de entidades está ya
trabajando para funcionar con el IRB avanzado. Además, la postura de
EEUU puede contribuir a que la posición europea se endurezca en el
sentido de cumplir los plazos marcados sin más demora.
Aunque se han levantado algunas voces, como las del miembro
del consejo del Bundesbank, Edgar Meister, esperanzadas en que EEUU
reflexione y cambie de idea, todo apunta a que, en materia de
control de riesgo, van a constituirse dos bloques. Por un lado, EEUU
y por el otro, Europa. Y no deja de ser curioso, ya que el máximo
artífice de Basilea II ha sido el presidente del Federal Reserve
Bank of New York y hasta ahora presidente del Comité de Supervisión
Bancaria de Basilea, William J. McDonough. Más extraño todavía es si
tenemos en cuenta que el 11 de febrero de 2003, pocas semanas antes
de publicar el CP3 y sólo 16 días antes de la comparecencia de
Ferguson, McDonough daba un discurso ante la Global Association of
Risk Professionals en Nueva York, anunciando a los asistentes la
inminencia del Nuevo Acuerdo y atribuyendo su "éxito a banqueros y
supervisores por el gran apoyo prestado" durante el proceso de
creación de Basilea II.
¿Han sido las declaraciones de Ferguson el motivo principal
para la salida de McDonough del Comité de Basilea? Es una incógnita,
pero no la única. Si las cosas siguen como ahora y EEUU no cambia su
postura, la irremediable constitución de dos bloques diferenciados
pondría de manifiesto nuevos interrogantes. ¿Qué harán los bancos
europeos con intereses en EEUU? ¿Y los bancos norteamericanos con
gran presencia en ciudades como Londres? ¿Serán sus prácticas
incompatibles? ¿Y las entidades latinoamericanas? Tradicionalmente,
los sistemas financieros de los países latinoamericanos siguen el
modelo estadounidense, pero hay muchos bancos europeos presentes en
todo el continente. ¿Qué modelo habrá que seguir?
Para dar respuesta a estas preguntas habrá que esperar un
tiempo. Pero si algo parece seguro es que Basilea II no será el
estándar en que se erigió el Primer Acuerdo.
Ramon Trias
Presidente - Director General
AIS |