La proliferación de modelos de calificación del riesgo promovida por el acuerdo de Basilea supone una oportunidad y un reto para las entidades financieras.
La gestión tradicional de los modelos de scoring se hace insostenible con las estructuras actuales de infraestructura y personal, debido a la multiplicación de responsabilidades y modelos a considerar.
La necesidad de un seguimiento periódico y detallado de los modelos supone un gran aumento de los apetitos de información a todos los niveles: dirección, riesgos, comercial, regulación.
La rápida evolución de los modelos de calificación hace indispensable la existencia de protocolos y mecanismos eficientes y seguros para validar su funcionamiento y calidad y poner en marcha los ajustes necesarios.
SIC nos permite mejorar la gestión del modelo interno de riesgo: